viernes, 12 de septiembre de 2008

Fedecámaras confía en que conflicto no afecte negocios con EEUU


El segundo vicepresidente de Fedecámaras, Lope Mendoza, manifestó esta tarde el rechazo de la organización empresarial a la decisión gubernamental de expulsar al embajador de Estados Unidos y expresó el interés de los agremiados por que se mantenga la normalidad en los lazos comerciales. "La cercanía de un proceso electoral dentro de escasos 72 días puede caldear el ambiente político, pero esa confrontación no debe dejar en segundo plano los problemas reales que no están siendo atendidos debidamente como son la crisis de suministro eléctrico, el aumento generalizado de los precios, el desabastecimiento de bienes esenciales y por supuesto la tremenda preocupación que tiene toda la familia venezolana por la inseguridad personal", declaró Lope Mendoza.  Más adelante añadió que "la expulsión del embajador de Estados Unidos en nada contribuye a disminutir estas calamidades en Venezuela. Los empresarios del país, agrupados en Fedecámaras, una vez más manifestamos nuestro llamado a vivir en paz, en democracia y de abierta y cordial amistad con todos los pueblos y reiteramos nuestra permanente disposición a contribuir en la solución de los graves problemas que afectan la vida de los venezolanos".  "Las grandes decisiones nacionales, la formulación de nuevas leyes, exigen la convocatoria de todos los sectores que hacen vida en el país y Fedecámaras no desmaya ni desmayará en demandar este necesario diálogo nacional".  "Nuestra esperanza es que las relaciones comerciales entre Venezuela y los Estados Unidos no se vean afectadas por esta situación", expresó Mendoza, antes de agregar que "tenemos que estar conscientes del volumen de exportación petrolera venezolana a los Estados Unidos, la cual por cierto no puede ser sustituida como cree el Ejecutivo nacional de la noche a la mañana por cuanto las refinerías en los Estados Unidos solo pueden procesar los crudos que vienen de Venezuela". (El Universal)

Se desplomó el precio del crudo venezolano


El precio de la cesta de crudos de Venezuela cerró la semana en 97,21 dólares por barril, al perder 7,94 dólares con respecto a su cotización de la semana pasada, informó este viernes el Ministerio de Energía.


El precio medio del barril venezolano es de 103,82 dólares en lo que va del año.


El ministerio de Energía de Venezuela señaló que "los precios petroleros siguieron bajando esta semana, afectados principalmente por la persistente preocupación sobre la economía mundial y el sostenido fortalecimiento del dólar".


Venezuela, primer productor de crudo de América del Sur, extrae 3,3 millones de barriles diarios, de los cuales más de 2,7 millones se destinan a la exportación, según cifras oficiales. (El Nacional)

Huracán Ike amenaza a Texas


El huracán Ike avanzaba el viernes hacia la costa de Texas empujando una pared de agua que podría causar muertes entre quienes desobedezcan las órdenes de evacuación, dijeron autoridades locales.

El nivel del mar subió rápidamente a lo largo de la costa de Texas, horas antes de que Ike impactara las zonas bajas cerca de Houston con una posible marea de 6 metros, en lo que podría ser la peor tormenta que azota el estado en casi medio siglo.

Las autoridades advirtieron que podría haber víctimas en las áreas costeras por las crecidas provocadas por Ike.

Ike, un huracán de categoría 2, avanzaba con vientos de 165 kilómetros por hora (kph) directamente hacia Houston, la cuarta mayor ciudad de Estados Unidos.

El huracán tocaría tierra a última hora del viernes o en la madrugada del sábado como un peligroso ciclón de categoría 3 con vientos de más de 178 kph, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.

Mientras las olas castigaban comunidades del litoral que fueron mayoritariamente evacuadas, la Guardia Costera dijo que un barco carguero de 584 pies (178 metros) de eslora con 22 personas a bordo estaba con los motores averiados a unos 145 kilómetros al sudeste de Galveston.

Las condiciones del mar eran demasiado peligrosas como para intentar un rescate.

Cientos de miles de personas abandonaron Galveston, sobre una isla, siguiendo órdenes de evacuación. Las autoridades pidieron a los residentes que se apresuraran a marcharse antes de que los vientos de Ike hicieran peligrosa la circulación de automóviles.

"Váyanse ahora," dijo Ed Emmett, administrador del condado de Harris.

"La crecida de la tormenta es más fuerte y es importante que las personas entiendan que esto es realmente un asunto de vida o muerte," añadió.

Los futuros del crudo estadounidense subieron 2 dólares hasta cerca de 103 dólares por barril, reflejando la inquietud de los operadores ante la posibilidad de que las olas de Ike inunden la zona baja de las refinerías en la costa del Golfo, que procesan un 20 por ciento del combustible del país.

La firma de pronósticos Planalytics preveía "posibles grandes daños de largo plazo en las grandes ciudades de refinerías."

En Galveston, arrasada en 1900 por un huracán considerado el desastre climático más letal en la historia de Estados Unidos, los residentes miraban el viernes con nerviosismo cómo las olas superaban el muro costero y rompían contra casas elevadas sobre columnas.

"Nunca había visto nada así antes. Estoy asustado. Me voy," dijo Roy Patel, administrador de un hotel que había tapado con paneles de madera las oficinas del Economy Motel frente al mar antes de montarse en su automóvil e irse.

En el centro de Houston, el centro administrativo de la industria petrolera estadounidense a unos 80 kilómetros tierra adentro de Galveston, las tiendas cerraron y protegieron sus ventanas en la noche del jueves, preparándose para posibles vientos con fuerza de huracán.

Las autoridades dijeron que la mayoría de los residentes debían refugiarse en sus propias casas, pues la ciudad está a unos 15 metros sobre el nivel del mar.

El presidente George W. Bush dijo estar "profundamente preocupado" por el huracán y la suerte de los texanos.

"Es una enorme tormenta que se dirige hacia un gran centro de población," dijo a periodistas en la Tinker Air Force Base en la ciudad de Oklahoma.

Ike llega justo 10 días después de que el huracán Gustav obligó a 2 millones de personas a huir de la costa de Luisiana y amenazó a Nueva Orleans, que aún se recupera de la devastación causada por Katrina.

"El mensaje más importante que puedo enviar es: no tomen esta tormenta ligeramente," dijo el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Michael Chertoff, en Washington. "Esta no es una tormenta con la que se pueda apostar," agregó.

Pero en esta activa temporada de huracanes que ha mantenido en alerta al Atlántico y las costas del Golfo, Ike presenta un especial desafío por su largo alcance, mayor que el de Katrina.

Los vientos con fuerza de huracán afectarán un área de 195 kilómetros.

A las 1100 hora EDT (1500 GMT) el centro del huracán estaba a 320 kilómetros al sudeste de Galveston y se movía hacia el oeste noroeste a 19 kilómetros por hora. (REUTERS)

EE.UU. expulso a embajador venezolano como represalia

Estados Unidos anunció este viernes su decisión de expulsar del país al embajador de Venezuela, Bernardo Álvarez, en represalia por la expulsión de su homólogo estadounidense de Caracas.

"Hemos informado al embajador venezolano en EE.UU. que será expulsado y que deberá abandonar EE.UU.", declaró a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

El funcionario estadounidense se mostró "desilusionado" con la decisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quién anunció el jueves durante una manifestación pública haber ordenado la expulsión en 72 horas del embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy.

Al pedir el retiro de Duddy, el presidente Chávez ya se había adelantado a la reacción de Washington y había pedido a Álvarez que abandonara EE.UU.

Solidaridad

Según explicó el propio Chávez, tomó la decisión en solidaridad con del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien el miércoles anunció que expulsaba al embajador de EE.UU. en La Paz, Philip Goldberg.

Honduras también expresó su solidaridad con Morales, suspendiendo temporalmente la recepción de cartas credenciales del nuevo embajador estadounidense en Tegucigalpa.

Chávez también acusó a Washington de estar detrás de un plan para derrocarle y confirmó la detención de un grupo de presuntos conspiradores que supuestamente preparaban un complot para asesinarlo.

En Washington, sin embargo, le dan poco crédito a estas acusaciones. En un comunicado de prensa, el legislador republicano por Florida Connie Mack, dijo que la expulsión del embajador estadounidense "claramente fue coordinada por Hugo Chávez" para fortalecer su influencia en toda América Latina".

Michael Shifter, el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un grupo de estudio de las relaciones entre EE.UU. y América Latina, opina que Chávez tomó estas medidas en un momento en que se siente "fortalecido" por lo que pasa en Washington.

"El mandatario se siente confiado, siente que EE.UU. está preocupado mirando para dentro, con una campaña electoral muy incierta, con graves problemas económicos y es un momento oportuno para dar un golpe fuerte. Además a Chávez no le gustó que Evo Morales le quitara protagonismo", señaló Shifter a la BBC.

¿Y ahora qué?

Según el presidente venezolano, su gobierno no aprobará el envío de ningún embajador estadounidense mientras George W. Bush siga en la Casa Blanca.

"Yo creo que tras los últimos sucesos no podemos esperar que haya un cambio en las relaciones bilaterales hasta que no haya un nuevo presidente en EE.UU. Las elecciones son el 4 de noviembre y veremos quién gana", le explicó a BBC Mundo, Mark Weisbrot, quién es codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR).

"De todos modos, esperamos que Washington sea más transparente en los envíos de miles de dólares que van a Venezuela y Bolivia a través de la agencia de desarrollo, que van a parar a la oposición. Estos países no quieren la injerencia de EE.UU. en su política interna", agregó.

Pero si Bolivia y Venezuela acusan a Washington de tratar de influir en su política interna, EE.UU. acusa sobretodo a Caracas de no hacer suficiente contra el narcotráfico.

A Washington tampoco le agradó la llegada de dos cazabombarderos rusos TU-160 a Venezuela para realizar vuelos de entrenamiento. El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, los describió como "material de la guerra fría" y advirtió que se iban a vigilar "muy de cerca".  BBCEstados Unidos anunció este viernes su decisión de expulsar del país al embajador de Venezuela, Bernardo Álvarez, en represalia por la expulsión de su homólogo estadounidense de Caracas.

"Hemos informado al embajador venezolano en EE.UU. que será expulsado y que deberá abandonar EE.UU.", declaró a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

El funcionario estadounidense se mostró "desilusionado" con la decisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quién anunció el jueves durante una manifestación pública haber ordenado la expulsión en 72 horas del embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy.

Al pedir el retiro de Duddy, el presidente Chávez ya se había adelantado a la reacción de Washington y había pedido a Álvarez que abandonara EE.UU.

Solidaridad

Según explicó el propio Chávez, tomó la decisión en solidaridad con del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien el miércoles anunció que expulsaba al embajador de EE.UU. en La Paz, Philip Goldberg.

Honduras también expresó su solidaridad con Morales, suspendiendo temporalmente la recepción de cartas credenciales del nuevo embajador estadounidense en Tegucigalpa.

Chávez también acusó a Washington de estar detrás de un plan para derrocarle y confirmó la detención de un grupo de presuntos conspiradores que supuestamente preparaban un complot para asesinarlo.

En Washington, sin embargo, le dan poco crédito a estas acusaciones. En un comunicado de prensa, el legislador republicano por Florida Connie Mack, dijo que la expulsión del embajador estadounidense "claramente fue coordinada por Hugo Chávez" para fortalecer su influencia en toda América Latina".

Michael Shifter, el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un grupo de estudio de las relaciones entre EE.UU. y América Latina, opina que Chávez tomó estas medidas en un momento en que se siente "fortalecido" por lo que pasa en Washington.

"El mandatario se siente confiado, siente que EE.UU. está preocupado mirando para dentro, con una campaña electoral muy incierta, con graves problemas económicos y es un momento oportuno para dar un golpe fuerte. Además a Chávez no le gustó que Evo Morales le quitara protagonismo", señaló Shifter a la BBC.

¿Y ahora qué?

Según el presidente venezolano, su gobierno no aprobará el envío de ningún embajador estadounidense mientras George W. Bush siga en la Casa Blanca.

"Yo creo que tras los últimos sucesos no podemos esperar que haya un cambio en las relaciones bilaterales hasta que no haya un nuevo presidente en EE.UU. Las elecciones son el 4 de noviembre y veremos quién gana", le explicó a BBC Mundo, Mark Weisbrot, quién es codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR).

"De todos modos, esperamos que Washington sea más transparente en los envíos de miles de dólares que van a Venezuela y Bolivia a través de la agencia de desarrollo, que van a parar a la oposición. Estos países no quieren la injerencia de EE.UU. en su política interna", agregó.

Pero si Bolivia y Venezuela acusan a Washington de tratar de influir en su política interna, EE.UU. acusa sobretodo a Caracas de no hacer suficiente contra el narcotráfico.

A Washington tampoco le agradó la llegada de dos cazabombarderos rusos TU-160 a Venezuela para realizar vuelos de entrenamiento. El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, los describió como "material de la guerra fría" y advirtió que se iban a vigilar "muy de cerca".  BBC