Estados Unidos anunció este viernes su decisión de expulsar del país al embajador de Venezuela, Bernardo Álvarez, en represalia por la expulsión de su homólogo estadounidense de Caracas.
"Hemos informado al embajador venezolano en EE.UU. que será expulsado y que deberá abandonar EE.UU.", declaró a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El funcionario estadounidense se mostró "desilusionado" con la decisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quién anunció el jueves durante una manifestación pública haber ordenado la expulsión en 72 horas del embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy.
Al pedir el retiro de Duddy, el presidente Chávez ya se había adelantado a la reacción de Washington y había pedido a Álvarez que abandonara EE.UU.
Solidaridad
Según explicó el propio Chávez, tomó la decisión en solidaridad con del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien el miércoles anunció que expulsaba al embajador de EE.UU. en La Paz, Philip Goldberg.
Honduras también expresó su solidaridad con Morales, suspendiendo temporalmente la recepción de cartas credenciales del nuevo embajador estadounidense en Tegucigalpa.
Chávez también acusó a Washington de estar detrás de un plan para derrocarle y confirmó la detención de un grupo de presuntos conspiradores que supuestamente preparaban un complot para asesinarlo.
En Washington, sin embargo, le dan poco crédito a estas acusaciones. En un comunicado de prensa, el legislador republicano por Florida Connie Mack, dijo que la expulsión del embajador estadounidense "claramente fue coordinada por Hugo Chávez" para fortalecer su influencia en toda América Latina".
Michael Shifter, el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un grupo de estudio de las relaciones entre EE.UU. y América Latina, opina que Chávez tomó estas medidas en un momento en que se siente "fortalecido" por lo que pasa en Washington.
"El mandatario se siente confiado, siente que EE.UU. está preocupado mirando para dentro, con una campaña electoral muy incierta, con graves problemas económicos y es un momento oportuno para dar un golpe fuerte. Además a Chávez no le gustó que Evo Morales le quitara protagonismo", señaló Shifter a la BBC.
¿Y ahora qué?
Según el presidente venezolano, su gobierno no aprobará el envío de ningún embajador estadounidense mientras George W. Bush siga en la Casa Blanca.
"Yo creo que tras los últimos sucesos no podemos esperar que haya un cambio en las relaciones bilaterales hasta que no haya un nuevo presidente en EE.UU. Las elecciones son el 4 de noviembre y veremos quién gana", le explicó a BBC Mundo, Mark Weisbrot, quién es codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR).
"De todos modos, esperamos que Washington sea más transparente en los envíos de miles de dólares que van a Venezuela y Bolivia a través de la agencia de desarrollo, que van a parar a la oposición. Estos países no quieren la injerencia de EE.UU. en su política interna", agregó.
Pero si Bolivia y Venezuela acusan a Washington de tratar de influir en su política interna, EE.UU. acusa sobretodo a Caracas de no hacer suficiente contra el narcotráfico.
A Washington tampoco le agradó la llegada de dos cazabombarderos rusos TU-160 a Venezuela para realizar vuelos de entrenamiento. El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, los describió como "material de la guerra fría" y advirtió que se iban a vigilar "muy de cerca". BBC
"Hemos informado al embajador venezolano en EE.UU. que será expulsado y que deberá abandonar EE.UU.", declaró a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El funcionario estadounidense se mostró "desilusionado" con la decisión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quién anunció el jueves durante una manifestación pública haber ordenado la expulsión en 72 horas del embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy.
Al pedir el retiro de Duddy, el presidente Chávez ya se había adelantado a la reacción de Washington y había pedido a Álvarez que abandonara EE.UU.
Solidaridad
Según explicó el propio Chávez, tomó la decisión en solidaridad con del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien el miércoles anunció que expulsaba al embajador de EE.UU. en La Paz, Philip Goldberg.
Honduras también expresó su solidaridad con Morales, suspendiendo temporalmente la recepción de cartas credenciales del nuevo embajador estadounidense en Tegucigalpa.
Chávez también acusó a Washington de estar detrás de un plan para derrocarle y confirmó la detención de un grupo de presuntos conspiradores que supuestamente preparaban un complot para asesinarlo.
En Washington, sin embargo, le dan poco crédito a estas acusaciones. En un comunicado de prensa, el legislador republicano por Florida Connie Mack, dijo que la expulsión del embajador estadounidense "claramente fue coordinada por Hugo Chávez" para fortalecer su influencia en toda América Latina".
Michael Shifter, el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un grupo de estudio de las relaciones entre EE.UU. y América Latina, opina que Chávez tomó estas medidas en un momento en que se siente "fortalecido" por lo que pasa en Washington.
"El mandatario se siente confiado, siente que EE.UU. está preocupado mirando para dentro, con una campaña electoral muy incierta, con graves problemas económicos y es un momento oportuno para dar un golpe fuerte. Además a Chávez no le gustó que Evo Morales le quitara protagonismo", señaló Shifter a la BBC.
¿Y ahora qué?
Según el presidente venezolano, su gobierno no aprobará el envío de ningún embajador estadounidense mientras George W. Bush siga en la Casa Blanca.
"Yo creo que tras los últimos sucesos no podemos esperar que haya un cambio en las relaciones bilaterales hasta que no haya un nuevo presidente en EE.UU. Las elecciones son el 4 de noviembre y veremos quién gana", le explicó a BBC Mundo, Mark Weisbrot, quién es codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas (CEPR).
"De todos modos, esperamos que Washington sea más transparente en los envíos de miles de dólares que van a Venezuela y Bolivia a través de la agencia de desarrollo, que van a parar a la oposición. Estos países no quieren la injerencia de EE.UU. en su política interna", agregó.
Pero si Bolivia y Venezuela acusan a Washington de tratar de influir en su política interna, EE.UU. acusa sobretodo a Caracas de no hacer suficiente contra el narcotráfico.
A Washington tampoco le agradó la llegada de dos cazabombarderos rusos TU-160 a Venezuela para realizar vuelos de entrenamiento. El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, los describió como "material de la guerra fría" y advirtió que se iban a vigilar "muy de cerca". BBC




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