Estados Unidos y Polonia firmaron un acuerdo el miércoles para ubicar elementos de un escudo de defensa antimisiles en suelo polaco, una maniobra que probablemente agravará las tensiones entre Rusia y Occidente por la intervención de Moscú en Georgia.
El acuerdo fue firmado por la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y su par polaco, Radoslaw Sikorski, en una ceremonia a la que también asistieron el primer ministro polaco, Donald Tusk, y el presidente Lech Kaczynski.
El sitio en Polonia que albergará 10 cohetes interceptores, a lo que se suma un radar gigante en el país vecino República Checa, formará la parte europea de un sistema global que Washington busca construir para derribar misiles que teme podrían ser lanzados desde estados "disidentes" o grupos militantes como Al Qaeda.
"Este es un acuerdo que establecerá un sitio de defensa de misiles en Polonia y nos ayudará a enfrentar las nuevas amenazas del siglo XXI de los misiles de largo alcance desde países como Irán o Corea del Norte," dijo Rice a periodistas.
Rusia considera la instalación del escudo en partes de Europa central que solía dominar como una amenaza a su seguridad. El país opina que Washington y Varsovia aceleraron la finalización del acuerdo en respuesta a su acción militar en Georgia.
Georgia realizó una incursión militar a Georgia en apoyo a la región disidente de Osetia del Sur, después de un intento de Tiflis por retomar el control de la provincia escindida de facto en la década de los '90.
Polonia y Estados Unidos negaron que el pacto tuviera relación con el despliegue militar ruso, pero Tusk en algún momento dijo que los eventos en Georgia demostraron que su aliado estadounidense debía tomarse en serio la preocupación polaca por su seguridad.
RECHAZO A RUSIA
Polonia, el mayor ex satélite soviético de Europa central, al igual que las naciones bálticas que fueron repúblicas soviéticas hasta 1991, condenaron la incursión armada de Rusia en Georgia.
A lo largo y ancho de la región, diarios, comentaristas y políticos trazaron paralelos entre las operaciones de Moscú en Georgia y las intervenciones soviéticas en Hungría y Checoslovaquia en 1956 y 1968 para reprimir sus intentos de separarse de la órbita de Moscú. (Reuters)




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